Día Mundial del Medioambiente… o de pedir perdón
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Como cada año desde 1973, el día 5 de junio se conmemora el Día Mundial del Medioambiente. La fecha se formalizó en 1972, en la Conferencia de la Naciones Unidas sobre el Medio Humano, realizada en Estocolmo, y sirve para recordar la importancia que debemos dar a la naturaleza y sus recursos, es decir: al aire que respiramos; al agua que bebemos; al suelo que nos da soporte y donde crecen nuestros alimentos; y a la biodiversidad toda que conforma nuestros ecosistemas, nuestra biosfera. Digo que la fecha es una conmemoración, una evocación; porque aunque quisiera decir que es una celebración, NO lo es. Y no lo es porque hoy vivimos lo que muchos denominan como crisis ambiental global, aunque yo sugiero denominar más apropiadamente como crisis de civilización. Hoy, son noticia frecuente problemas como:
Por eso no, NO es tiempo de celebrar. Es tiempo de preocuparnos y ocuparnos por buscar alternativas para que las cosas cambien. En el contexto macro, las potencias y la gente del dinero son los menos preocupados por lo que pase con el medioambiente; así, vemos que lo poderosos hacen la guerra causando muerte y destruyendo ecosistemas enteros; así vemos que las empresas fomentan estas tragedias para luego hacer pingües ganancias durante los procesos de “reconstrucción”. En el contexto micro que es el que atañe a la mayoría de la población, también se daña al medioambiente. Lo hacemos con nuestras malas prácticas como, por ejemplo:
Quizás en este nivel micro sea donde podamos empezar a generar el cambio. He dicho que más que una crisis ambiental nos hallamos inmersos en una crisis de civilización, que tiene en los actuales modos de producción y consumo los testimonios más palpables. Las lógicas del “úsese y tírese”, o de la idea de “basura” como sinónimo de aquello que usamos una vez y ya no lo queremos frente a nuestra vista, deben ser replanteadas con absoluta seriedad. En ese escenario, defiendo que un punto de inflexión, que no admite soslayo, es cavilar en cómo podremos dar la vuelta a esos modos de producción y consumo. Nuestras prácticas cotidianas deben ser mejores, debemos actuar con mayor responsabilidad hacia los bienes que son comunes; y que son comunes porque son necesarios para todos. No debemos desligarnos de los compromisos hacia el medioambiente, huyendo por la puerta trasera al cobijo del argumento de que la responsabilidad es del gobierno solamente. Eso ya no es viable; nuestro deber es actuar en corresponsabilidad. Pese a la crisis de civilización actual, soy optimista en que, como sociedad, podemos coincidir en la necesidad de generar el cambio necesario. Sólo así, en algún momento, podremos hablar de celebración del Día Mundial del Medioambiente, Continuando con el optimismo, hoy tal vez convenga hablar de un día de pedir perdón a la madre naturaleza, por todo el daño causado. |
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Fuente de imagen: freepik.com |
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Ricardo V. Santes-Álvarez X: @RicSantes |
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