Ante la vulgaridad, dignidad y patria

[Discutiendo acerca de la protección] a inmigrantes de Haití, El Salvador y África como parte de un acuerdo inmigratorio bipartidista [el Presidente Trump reaccionó]: “¿Por qué dejamos que venga toda esa gente de países que son agujeros de mierda?” Luego, sugirió que Estados Unidos debería en su lugar traer más gente de países como Noruega […] También sugirió que estaría abierto a más inmigrantes de países asiáticos porque sentía que ellos ayudan económicamente a Estados Unidos. En adición, el presidente enfatizó en Haití, diciendo […] que los inmigrantes de ese país deben quedar fuera de cualquier acuerdo: “¿Para qué queremos más haitianos? […] Sáquenlos”.

(Josh Dawsey, The Washington Post, 12 de enero de 2018).

Expreso formalmente protesta y rechazo enérgicamente ese tipo de expresiones. Como Gobierno hemos dirigido una nota de protesta al gobierno de los Estados Unidos. En dicha nota destacamos el alto valor de los salvadoreños y recordamos como fueron compatriotas salvadoreños los que trabajaron en la reconstrucción del Pentágono, después de los lamentables atentados terroristas del 2001 [.] Salvadoreños los que contribuyeron en la reconstrucción de Nueva Orleans después del huracán Katrina […] En el marco de los principios que rigen las relaciones entre los Estados, El Salvador demanda respeto a la dignidad de su noble y valiente pueblo.

(Hugo Martínez, ministro de relaciones exteriores de El Salvador, 12 de enero de 2018).

En cada declaración que emite, generalmente desde su cuenta de Twitter, el presidente estadounidense Donald Trump resbala más y más; y con celeridad se hunde en su propio shithole, o lo que acá llamamos, con propiedad, ‘estercolero’. Y aunque parece que durante toda su vida se ha ubicado en ese medio, pues se le nota acostumbrado y hasta cómodo ahí, el sujeto soslaya que es (aún) mandatario del poderoso país y que su compromiso es mantener altura de miras todo el tiempo.

El nuevo frente de conflicto que Trump ha abierto con un continente entero –África—, así como con las naciones hermanas de El Salvador y Haití, solamente deja ver un decaimiento de Estados Unidos como líder en los más altos valores y principios democráticos y de respeto a los derechos humanos; no se diga como vanguardista en apuntalar el fomento de educación, ciencia, cultura y tecnología en el mundo. Basta recordar, el incremento de actitudes xenófobas hacia personas no blancas, o el reciente retiro de esa nación de la UNESCO, lo mismo que del acuerdo mundial sobre cambio climático.

Sí, el pelirrojo es un racista y sus recientes exabruptos lo confirman. El gabinete que le acompaña presume serlo también (si no, ¿puede explicarse de otra manera que sigan a su lado?) Y aunque hoy niegue haber dicho lo que dijo, ¿quién va a creerle a un mentiroso enfermizo como él, máxime cuando otros confirman haberle escuchado tan lamentables expresiones? Lo grave es que, con tantos desatinos, su administración arrastra todo un país.

Ante la afrenta y vulgaridad del soberbio e ignorante, dignidad y patria. Eso es lo que demuestran las manifestaciones del ministro de relaciones exteriores de El Salvador, Hugo Martínez. En sus palabras, queda el respaldo a un pueblo salvadoreño trabajador, siempre dispuesto a ayudar al estadounidense en momentos de apremio. Por extensión, esas mismas afirmaciones cobijan a todos los pueblos de América Latina y el Caribe, que en su pobreza ponen por delante la nobleza de apoyar a otros en la necesidad.

Gran ejemplo nos da el hermano de Centroamérica. Qué pena que en México estemos huérfanos de un gobierno digno y patriota, que reaccione a las baladronadas de Trump como el pueblo quisiera. Y qué lamentable tener acá un ministro de relaciones exteriores y un presidente que presumen sordera ante las burlas y amenazas del racista, cuando le tienen a menos de dos metros de distancia.

La buena noticia es que esos indignos que tanto daño han hecho al país se van este mismo año… por supuesto, si los ciudadanos conscientes así lo deciden.

Fuente de imagen: Dominio público
Twitter: @RicSantes Fecha de publicación en otros medios:

Plumas Libres, 14-ene-2018

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